VIOLENCIA CONTRA LA MUJER … UNA PESADILLA ÍNTIMA Y SOCIAL

    Cuando me propuse escribir acerca de la Violencia hacia La Mujer, honestamente estaba  algo complicada, ya que en pocas líneas querer informar y, a la vez,  sensibilizar a los lectores acerca del tema, comencé a  recordar situaciones donde escuchado ¿por qué  ella sigue manteniendo esa relación?¿por qué no denuncia? o, si lo hacen, luego  la retiran,  e incluso se sorprenden cuando la víctima defiende  a su agresor. Preguntas cargadas de culpabilización hacia la víctima, por seguir manteniendo dicha situación, fortaleciendo un fuerte mito arraigado en el inconsciente colectivo: “Si una mujer es maltratada, la culpa es suya,  por seguir viviendo con él”.

     

     

    Con el fin de que no seamos cómplices de generar una doble victimización hacia esa mujer que está viviendo una pesadilla, intentaré responder por qué no “ despierta” .

     

    La violencia intrafamiliar, específicamente hacia la mujer, es un fenómeno que no  pregunta edad, religión, profesión ni lugar de residencia, vale decir, es un fenómeno social que traspasa la línea generacional y  las clases sociales. Es fundamental dejar claro que no hay un perfil potencial de Mujer Maltratada, cualquier mujer puede ser víctima. Lo que sí, hay un perfil de mujer Maltratada como consecuencia de las secuelas que deja la situación de violencia, después y nunca previas a dicha situación. Entre ellas,  la autoestima pendular, el miedo, el stress emocional, la  interiorización del machismo, el sometimiento y  la dependencia  hacia el victimario.

     

    La violencia física tiene manifestaciones evidentes, en cambio, la psicológica,  no tiene la misma visibilidad. Esta se da por parte del victimario a través de amenazas, chantaje emocional, abuso ambiental, aislamiento social, ejerciendo un control y dominio permanente hacia la mujer. Las consecuencias son vivir con un temor permanente, encontrarse sin apoyo social  y sentirse, en muchos casos, culpables producto que le han destruido su autoestima,  dignidad  y le han  generado a ella una dependencia hacia su agresor que es inexplicable muchas veces, por quienes sospechan o son seudo espectadores de dicha situación.

     

    Diversos factores contribuyen al bloqueo y al silencio de la mujer maltratada. Desde una perspectiva psicológica se puede entender analizando el proceso de  Indefensión Aprendida  y de la Habituación. Según Seligman  (psicólogo Norteamericano)  la  Indefensión Aprendida es un “darse por vencido”. Es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado el sujeto,  en éste caso la mujer, permanece pasivo frente a una situación displacentera o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias.

     

    Por otra parte, está demostrado que la exposición repetida a cualquier grado de violencia, afecta y disminuye la conciencia crítica de percepción  y de rechazo a la misma, distorsionando el umbral de tolerancia y constituyendo una especie de anestésico, es decir, un proceso de acostumbramiento. Esta Habituación de los primeros incidentes violentos  impide a las mujeres, por un lado, detectar la violencia que están padeciendo y por tanto poder abandonar la relación. En definitiva, la víctima se va acostumbrando a las agresiones continuadas, perdiendo la capacidad de reacción y de identificar las situaciones de violencia.

     

    Espero haber respondido del porque  una mujer demora de 7 a 10 años en despertar y tomar conciencia de la situación que ha estado viviendo. Ahora es tarea de cada uno  no ser  victimario social  y  detener la violencia  hacia la mujer  juntos por   #NI UNA MENOS.


     Identifica alguna persona que a lo largo de tu vida fue importante y estuvo presente en algún momento de aflicción, que te brindó apoyo, “una oreja” y que puede que hoy, ya no esté en la proximidad de esos años. Contáctalo y agradécele, recordando lo importante que fue en ese momento. El agradecer diariamente promueve la felicidad y una conexión con el universo.


     Comparte con personas de distintas generaciones, porque te dan una amplitud de visiones, enriquecen tu repertorio de experiencias y te actualizan de cómo está el mundo.
    Favorece la diversidad y practica la tolerancia frente a las distintas posturas sobre un tema. De paso, con tu actitud le das relevancia a la sabiduría de tu experiencia. Es tarea de todos develar que la experiencia y sabiduría aún no son desechables.
    Si aún tienes “dedos”, ten conciencia de ellos, agradece y colócalos en movimiento!!!

     

    Mónica Oviedo Fernández.
    Psicóloga, Licenciada en Psicología

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